Nuestra casa ruralen El Bierzo está ubicada muy cerca de la Reserva de la Biosfera de Ancares.
VALLE DE LOS ANCARES – RESERVA DE LA BIOSFERA
En las montañas del noroeste peninsular tiene lugar el encuentro del mundo mediterráneo y el mundo atlántico. Esta identidad de territorio fronterizo le otorga a Los Ancares una gran biodiversidad que ha sido gestionada por una singular cultura tradicional a lo largo de los tiempos. El conjunto de todos estos valores han servido para obtener el reconocimiento de patrimonio de la Humanidad. Las Reservas de la Biosfera son una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) para proteger determinados ecosistemas terrestres y marinos que ayuden a la conservación de la biodiversidad, al desarrollo sostenible de la zona y a la investigación científica. El Programa Intergubernamental "Hombre y Biosfera" (MAB en sus siglas inglesas) de la UNESCO es desde el 2.006, el responsable de estos parajes naturales. La reserva incluye un territorio de 56.000 hectáreas que comprenden los municipios de Villafranca del Bierzo, Vega de Espinareda, Peranzanes y Candín.
Las dificultades de acceso que desde siempre han tenido las poblaciones que forman parte del valle de Ancares, pues las lluvias y las nieves bloqueaban de forma intermitente el contacto con el mundo exterior, han permitido mantener en pié una cultura autóctona que supo resolver su modo de vida como antiguamente. El exponente más evidente de esto, es la palloza, cuyos orígenes podríamos situarlos, en la evolución de la cultura astur y que hasta los años 70 del siglo XX, era todavía la solución más adecuada para la supervivencia en un medio hostil que no facilitaba la creación de excedentes económicos.
NATURALEZA
Ancares sorprende por su fortaleza natural en cualquier época del año. Las cimas de sus quebradas montañas no llegan a los 2.000 metros de altitud, y están salpicadas de pequeñas lagunas, pastos altos y matorrales, mientras la ladera nos acerca espesas arboleda que se yerguen firmes.
Sus valles, de origen glaciar mayormente, labran las montañas más antiguas de la península. Aquí todavía la tierra sorprende con sus colores diversos, con la berrea de los ciervos, con el vuelo de las águilas, con el trote del corzo...Subir a alguna de las brañas cuyos pastos se utilizan en verano (Pereda, Pan de Zarco...) colmará las expectativas del visitante que busca un paisaje sin domar, donde las labores tradicionales de mujeres y hombres todavía se camuflan en un paisaje de desbordante fertilidad.
VALLE DEL BURBIA
Este valle encierra todavía el alma de la cultura tradicional en armonía con la naturaleza. Desde San Juan cogeremos la carretera que nos lleva a Vega de Espinareda, que junto a Villafranca del Bierzo son las dos principales puertas de entrada a Los Ancares bercianos, donde todavía podemos contemplar pueblos que mantienen sus tipologías tradicionales, donde podremos observar herramientas y técnicas de otros tiempos, pero que todavía tienen vigencia en su relación con el medio natural.
PINTURAS RUPESTRES - PEÑA PIÑERA
Cerca de Sésamo, un pueblo muy próximo a Vega de Espinareda, en un farallón de difícil acceso, se encuentran las pinturas rupestres consideradas más antiguas de la provincia. Se datan de entre finales del periodo calcolítico y el inicio de la edad de bronce, unos 2.500 años a. C. Son representaciones esquemáticas de hombres y animales que nos hablan de cómo aquellos primitivos pobladores de Los Ancares entendían el mundo.
ARQUITECTURA - LA PALLOZA
Sin duda es el elemento más característico de la vida cultural ancaresa y es todavía visible en muchos de sus pueblos. El mejor conjunto se mantiene en Balouta. La belleza de sus “teitos”, con cubiertas de paja de centeno apoyadas en gruesos muros de piedra, en forma ovalada, unas recias vigas de castaño elevan el armazón que lo sostiene, con la ayuda de estilizados robles rebolos, denominados “cangos”, que descienden de las alturas sosteniendo las “ripias” donde descansa el abultado manto de paja de centeno, que evitará que la lluvia pueda entrar en el interior.
Puedes deleitarte visitando las pallozas además de en Balouta, en otros pueblos como Candín, Pereda, Tejedo, Suarbol y Villarbón. Campo del Agua era uno de los más completos conjuntos de pallozas que habían llegado hasta nosotros, ras ser restauradas un voraz incendio las destruyó engrana parte.
Desde el punto de vista arquitectónico no podemos dejar de visitar la población de Burbia, donde se mantiene un conjunto interesante, y además desde este punto podemos adentrarnos en la plenitud de la Reserva de Ancares.
MONASTERIO DE SAN ANDRES
Aunque tiene su origen en el siglo X de la mano de San Genadio, lo que hoy podemos contemplar en el Monasterio de San Andrés es uno de los mejores ejemplos de estilo neoclásico de la comarca, especialmente su iglesia. En el siglo XI llegó a ser mixto y en el profesaban hombres y mujeres. Fue dueño y señor de un vasto territorio, pero su esplendor fue alterado por sucesivos incendios u reconstrucciones hasta adoptar la forma que mantiene actualmente a finales del s. XVIII: Sobresalen en su interior, además de un Cristo del s. XIII, sus bellos retablos barrocos. En el exterior el claustro con su escalera rampante y “la fuente de la vida”, transmiten la serenidad de la construcción hecha conciencia.
Turismo rural en Los Ancares
Casa Rurales cerca de Los Ancares
Nuestra casa rural en El Bierzo está ubicada muy cerca de la Reserva de la Biosfera de Ancares.
VALLE DE LOS ANCARES – RESERVA DE LA BIOSFERA
En las montañas del noroeste peninsular tiene lugar el encuentro del mundo mediterráneo y el mundo atlántico. Esta identidad de territorio fronterizo le otorga a Los Ancares una gran biodiversidad que ha sido gestionada por una singular cultura tradicional a lo largo de los tiempos. El conjunto de todos estos valores han servido para obtener el reconocimiento de patrimonio de la Humanidad. Las Reservas de la Biosfera son una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) para proteger determinados ecosistemas terrestres y marinos que ayuden a la conservación de la biodiversidad, al desarrollo sostenible de la zona y a la investigación científica.
El Programa Intergubernamental "Hombre y Biosfera" (MAB en sus siglas inglesas) de la UNESCO es desde el 2.006, el responsable de estos parajes naturales. La reserva incluye un territorio de 56.000 hectáreas que comprenden los municipios de Villafranca del Bierzo, Vega de Espinareda, Peranzanes y Candín.
Las dificultades de acceso que desde siempre han tenido las poblaciones que forman parte del valle de Ancares, pues las lluvias y las nieves bloqueaban de forma intermitente el contacto con el mundo exterior, han permitido mantener en pié una cultura autóctona que supo resolver su modo de vida como antiguamente. El exponente más evidente de esto, es la palloza, cuyos orígenes podríamos situarlos, en la evolución de la cultura astur y que hasta los años 70 del siglo XX, era todavía la solución más adecuada para la supervivencia en un medio hostil que no facilitaba la creación de excedentes económicos.
NATURALEZA
Ancares sorprende por su fortaleza natural en cualquier época del año. Las cimas de sus quebradas montañas no llegan a los 2.000 metros de altitud, y están salpicadas de pequeñas lagunas, pastos altos y matorrales, mientras la ladera nos acerca espesas arboleda que se yerguen firmes.
Sus valles, de origen glaciar mayormente, labran las montañas más antiguas de la península. Aquí todavía la tierra sorprende con sus colores diversos, con la berrea de los ciervos, con el vuelo de las águilas, con el trote del corzo...Subir a alguna de las brañas cuyos pastos se utilizan en verano (Pereda, Pan de Zarco...) colmará las expectativas del visitante que busca un paisaje sin domar, donde las labores tradicionales de mujeres y hombres todavía se camuflan en un paisaje de desbordante fertilidad.
VALLE DEL BURBIA
Este valle encierra todavía el alma de la cultura tradicional en armonía con la naturaleza. Desde San Juan cogeremos la carretera que nos lleva a Vega de Espinareda, que junto a Villafranca del Bierzo son las dos principales puertas de entrada a Los Ancares bercianos, donde todavía podemos contemplar pueblos que mantienen sus tipologías tradicionales, donde podremos observar herramientas y técnicas de otros tiempos, pero que todavía tienen vigencia en su relación con el medio natural.
PINTURAS RUPESTRES - PEÑA PIÑERA
Cerca de Sésamo, un pueblo muy próximo a Vega de Espinareda, en un farallón de difícil acceso, se encuentran las pinturas rupestres consideradas más antiguas de la provincia. Se datan de entre finales del periodo calcolítico y el inicio de la edad de bronce, unos 2.500 años a. C. Son representaciones esquemáticas de hombres y animales que nos hablan de cómo aquellos primitivos pobladores de Los Ancares entendían el mundo.
ARQUITECTURA - LA PALLOZA
Sin duda es el elemento más característico de la vida cultural ancaresa y es todavía visible en muchos de sus pueblos. El mejor conjunto se mantiene en Balouta. La belleza de sus “teitos”, con cubiertas de paja de centeno apoyadas en gruesos muros de piedra, en forma ovalada, unas recias vigas de castaño elevan el armazón que lo sostiene, con la ayuda de estilizados robles rebolos, denominados “cangos”, que descienden de las alturas sosteniendo las “ripias” donde descansa el abultado manto de paja de centeno, que evitará que la lluvia pueda entrar en el interior.
Puedes deleitarte visitando las pallozas además de en Balouta, en otros pueblos como Candín, Pereda, Tejedo, Suarbol y Villarbón.
Campo del Agua era uno de los más completos conjuntos de pallozas que habían llegado hasta nosotros, ras ser restauradas un voraz incendio las destruyó engrana parte.
Desde el punto de vista arquitectónico no podemos dejar de visitar la población de Burbia, donde se mantiene un conjunto interesante, y además desde este punto podemos adentrarnos en la plenitud de la Reserva de Ancares.
MONASTERIO DE SAN ANDRES
Aunque tiene su origen en el siglo X de la mano de San Genadio, lo que hoy podemos contemplar en el Monasterio de San Andrés es uno de los mejores ejemplos de estilo neoclásico de la comarca, especialmente su iglesia. En el siglo XI llegó a ser mixto y en el profesaban hombres y mujeres. Fue dueño y señor de un vasto territorio, pero su esplendor fue alterado por sucesivos incendios u reconstrucciones hasta adoptar la forma que mantiene actualmente a finales del s. XVIII: Sobresalen en su interior, además de un Cristo del s. XIII, sus bellos retablos barrocos.
En el exterior el claustro con su escalera rampante y “la fuente de la vida”, transmiten la serenidad de la construcción hecha conciencia.